Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir. Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad. Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos, hacerse cargo. Además, un día lastimé a alguien y fue ahí cuando aprendí a pedir perdón. Un día lo viví triste y cuando llegó la noche me di cuenta que es mucho más lindo sonreír que llorar. Otro día, perdí mi tiempo con cosas que no valían la pena y noté que la vida pasa demasiado rápido para perdérsela esperando algo que nunca va a pasar. Un día, descubrí que tiene sentido enamorarse y pelear por lo que uno siente. Después de muchos días entendí, que en la vida todos te van a lastimar, pero tienes que encontrar a las personas por las que vale la pena sufrir. Tienes que sonreír. Tienes que saber amar. Tienes que tener la grandeza para aceptar tus errores y la valentía para pedir perdón. Tienes que compartir. Tienes que cumplir. Tienes que olvidarte de los que te critican y unirte a los que te quieren y por sobre todo tienes que vivir cada momento como si fuera el último.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Mirando las estrellas me di cuenta que en cada una de ellas existe un paraíso. Mirándolas a ellas descubrí la infinidad de cosas que perdemos; ellas que están allá, tan lejos de este mundo, al menos sobreviven con su pequeño brillo, y nosotros, tan llenos de momentos, nos sentimos morir cuando algo se termina. Mirando las estrellas comprendí el valor que no damos a la vida, cuando ésta sin querer nos quita cosas, pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos.. Hoy sin pensar, vi una estrella en su gran mundo, la vi volar sin rumbo y la noté perdida.. Me di cuenta que aveces no sólo en éste mundo existe soledad. Que ellas también la sienten, como cualquier persona, pero al menos siguen brillando, buscando una razón para salir de ella. En cambia aquí, nosotros, pensamos que estar solos es el fin de la vida; y no nos damos cuenta que aveces la soledad nos ayuda a encontrar respuestas que no estaban.. Mirando las estrellas pude ver que la felicidad llega en cualquier momento, que todo se termina en éste mundo, hasta lo más hermoso, hasta lo más molesto y doloroso. Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas, que aveces nos sorprende, nos da felicidad, y aveces se transforma en lo peor que hay. Mirando una de ellas, crecí un poquito más; aprendí a sonreir y a ver la realidad. Mirando una de ellas pude ver la verdad:
Que no sirve el orgullo cuando existe amistad.
Que no sirve llorar cuando un amor se va.
Que no vale la pena aprender a callar.
Que no existen fronteras cuando tenemos vida, y que aprender a vivirla es lo mejor que hay.

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